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Paro juvenil

He visto en Internet el cuadro con la evolución del paro juvenil en Europa en los últimos 11 años y, como puedes observar, para que comparemos, sobrepone la gráfica de lo que ha pasado en países como Grecia, Portugal y España, que son algunos de los que más duramente están sufriendo las consecuencias de la crisis. El cuadro se explica por sí solo y no hace falta saber idiomas para descubrir el problemón con que se enfrentan estos Estados miembros de la UE. Ahora es cuando toca decir apresuradamente que es preciso tomar medidas con carácter urgente, etc., etc.

Tras analizar el gráfico, reviso con detenimiento un informe que sobre la cuestión acaba de publicar la Organización Internacional de Trabajo (OIT) y entresaco algunas frases que me hacen pensar. Leo, por ejemplo, que “los jóvenes, que habitualmente son los últimos en llegar al mercado laboral, son los primeros también en salir cuando llegan las dificultad”.

También se sabe que “aquellos cuyas edades están comprendidas entre los 15 y los 24 años tienen casi tres veces más posibilidades de estar desempleados que los adultos”, y que “el gran desafío del mundo no es otro que crear 60 millones de nuevos puestos de trabajo cada año durante la próxima década para generar un crecimiento sostenible y mantener la cohesión social”. Es un desafío mundial, ojo, crear 60 millones de puestos de trabajo cada año.

Por lo que respecta a este país, “las previsiones apuntan a que el número y la proporción de adolescentes desempleados no mejorará este año y, además, la proporción de jóvenes que se retiran por completo del mercado de trabajo seguirá en aumento”.  No olvidemos (basta con volver a mirar el cuadro) que la tasa de paro juvenil en el Estado español ronda el 50%, más del doble que la media europea.

Lo peor, con todo, es la cifra de jóvenes que se han apeado del carro (del mercado de trabajo) y ya no busca empleo. Hablo de esa generación perdida, con una alta formación académica, que no encuentra acomodo en el mercado laboral y, lo que es peor, ha perdido la esperanza de encontrar un puesto de trabajo. Una pérdida para todos, una carga para sus familias, un desastre personal para ellos y ellas…


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