Lo último en máquinas vendedoras
El comercio, como todo en la vida, evoluciona constantemente y una de las manifestaciones de este avance es el auge de la industria de las máquinas vendedoras, de “vending”, como se dice entre los profesionales. Las máquinas expendedoras proliferan por doquier y cada vez es más amplio el abanico de productos que podemos encontrar en ellas. Son las nuevas tendencias del comercio y vienen a satisfacer la (puede que vana) ilusión de los comerciantes de vender más a base de instalar máquinas que atienden las 24 horas del día sin necesidad de personal extra.
Los creadores no descansan y, así, constantemente se leen noticias de maquinas que ofrecen servicios cada vez más diversos y sofisticados. En EE UU, por ejemplo, se instalan máquinas capaces de vender cebo vivo y congelado para los pescadores, además de anzuelos y todo tipo de accesorios. En ese mismo país hay máquinas vendedoras de botellas de vino que, además, para cumplir las estrictas legislaciones sobre alcohol de algunos estados, realizan pruebas de alcoholemia y verifican la edad del comprador.
En Italia (dónde si no) han creado una máquina expendedora capaz de amasar la base de una pizza, añadir los ingredientes y hornearla en menos de 5 minutos. En multitud de iglesias y centros religiosos del mundo se ven máquinas vendedoras de velas, rosarios, crucifijos y otras figuras de pequeño tamaño relacionadas con el lugar y con la advocación del templo en cuestión. En Tokio están muy de moda los plátanos por aquello de que son muy ricos en potasio y, vista la gran demanda, han aparecido máquinas expendedoras que venden plátanos por unidades al precio de 1,2 euros. Hace meses vi en la televisión que en ciertos países, los hoteles de más categoría ofrecían oro a sus clientes con una máquina no muy diferente (aparentemente) a la que pequeños y mayores usamos aquí para comprar una de pipas. ¡Hay que tener mal gusto...!
