Reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos
El Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros de la Unión Europea están a punto de alcanzar un acuerdo para revisar la actual Directiva sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), una ley que regula el reciclado de estos residuos, cada vez más abundantes. En la actualidad, según cálculos de la Unión Europea, solo un tercio de estos residuos se separan adecuadamente, y los Estados miembros están obligados a recoger 4 kilos por persona y año, aunque más de diez no lo cumplen. Para que te hagas una idea del problema, se estima que en 2020 los residuos electrónicos generados en Europa sumarán 12 millones de toneladas.
El propósito fundamental es exigir objetivos más estrictos de manera que en 2016 todos los Estados deberán recoger anualmente 45 toneladas de residuos para cada 100 toneladas de aparatos nuevos puestos en el mercado; y en 2019 la cifra de residuos recogidos deberá alcanzar las 65 toneladas. Por otro lado, se controlará con más rigor la exportación de estos materiales, a menudo colocados ilegalmente en países del tercer mundo donde los sistemas de reciclado ponen en riesgo la salud de las personas y el medio ambiente. Finalmente, y como novedad, cualquier ciudadano podrá entregar en los comercios del ramo aparatos electrónicos de pequeño tamaño para su reciclado sin asumir la obligación de comprar otro en ese establecimiento.
Salud y ecología aparte, no debemos olvidar los aspectos económicos de esta medida. Es sabido que muchos de los componentes electrónicos de estos aparatos precisan para su fabricación metales muy costosos, muchos de los cuales es necesario importar. El oro, la plata y el cobre presentes en estos residuos es muy significativo, hasta el extremo de que, como apuntaba el eurodiputado alemán alemán Karl-Heinz Florenz (ponente del texto), “en una tonelada de residuos electrónicos hay 50 veces más contenido de oro que en muchos de los materiales que se sacan en las minas europeas”.
